Laburo España: 250.000 ofertas de empleo


Sordo es el que no mira

Archivado en Filosofía • Fecha: 20-05-2006 21:59:53



Viñeta de Máximo en El País, 20-05-2006

Cada día me preocupa más la inutilidad de los razonamientos -éticos, políticos, filosóficos, personales...- si el interlocutor, el otro, no los quiere oir. De nada sirve la palabra si en frente tenemos una mirada sorda y cada vez más hostil. Quizá si comenzásemos a apreciar más el silencio halláramos tiempo para mirarnos a los ojos y encontrarnos comprensibles unos a otros. La violencia más grave es la del sordo que no padece sordera: el peligro mayor está en quienes pudiendo mirarse a los ojos, no se miran porque no se reconocen de antemano mirables. A menudo el conocimiento parte del prejuicio y se construye mientras lo desmonta: es dificil que la comprensión se funde en el orgullo del que mira y no asume que debe ser también mirado.

Qué dificil, por ello, pensar una ética para sordos...


Escrito por Alejandro Martínez
(4) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias (URL para referencias)


Comentarios

  1. «Quizá si comenzásemos a apreciar más el silencio halláramos tiempo para mirarnos a los ojos y encontrarnos comprensibles unos a otros». Gracias por este regalo. Me lo anoto en el corazón.

    Álex — 28-05-2006 17:57:50

  2. Sólo en el silencio interior nos reconocemos a nosotros mismos y podemos ser capaces de respetarnos a nosotros mismos. Sólo entonces somos capaces de mirar al otro con respeto. El conocimiento habitual del otro es discriminatorio partiendo de prejuicios; así, el mundo no se entiende, ni se entenderá. Estoy contigo en la necesidad del silencio. En mi opinión, la ética que hace falta debe surgir no de la "tolerancia", sino del respeto.

    Daniel — 30-05-2006 17:06:09

  3. Una cita del recién premiado Paul Auster, de "La habitación cerrada", en su Trilogía de Nueva York: "Vagabundeé mentalmente durante varias semanas, buscando la manera de empezar. Toda vida es inexplicable me repetía. Por muchos hechos que cuenten; por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado. Decir que fulanito nació aquí y fue allá; que hizo esto y aquello, que se casó con esta mujer y tuvo estos hijos, que vivió, que murió, que dejo tras sí estos libros o esta batalla o ese puente, nada de eso nos dice mucho. Todos queremos que nos cuenten historias, y las escuchamos del mismo modo que las escuchábamos de niños. Nos imaginamos la verdadera historia dentro de las palabras y para hacer esto sustituimos a la persona del relato, fingiendo que podemos entenderle porque nos entendemos a nosotros mismos. Esto es una superchería. Existimos para nosotros mismos, quizá, y a veces incluso vislumbramos quiénes somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continúan; nos volvemos cada vez más opacos; más y más conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la frontera que lo separa del otro por la sencilla razón de que nadie puede tener acceso a si mismo. "

    Su prosa, por cierto, es espectacular. A mi me encanta. Tengo esperando en la mesita de noche su "Brooklyn Follies", a ver si en cuanto acabemos con los exámenes lo leo.

    Un saludo.

    Alejandro — 01-06-2006 13:15:30

  4. Señalas bien, y no sé si dándote total cuenta de lo que esto significa, el problema de la búsqueda del conocimiento y de la eficiencia. La dificultad no está en encontrar el modo de ser mejores sino en interesar a los demás en tus nuevas teorías, interés inexistente, por lo demás, en algunas almas acomodadizas.

    Sé que sabes mucho de filosofía y de literatura. Te invito a debatir (y a ayudarme con la teoría)

    Saludos liberales

    Berti — 29-07-2006 20:10:42


Comentar



Recordar datos




LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009